Cómo cuidar una manta de lana acolchada
Las mantas de lana generalmente no necesitan un lavado frecuente porque la lana tiene una capacidad natural para resistir la suciedad y los olores. A menudo basta con airear o eliminar las manchas locales.
A continuación se ofrecen algunos consejos sobre cómo cuidar las mantas de lana acolchadas:
Virelas regularmente: puedes airear tus mantas de lana con regularidad, lo que las ayudará a eliminar olores no deseados y restaurar su frescura. Puedes colgarlas afuera o abrir una ventana para darles suficiente aire.
Usa ropa de cama: esto minimizará el contacto directo con la suciedad y reducirá la necesidad de una limpieza frecuente de la manta.
Quita las manchas locales: si aparecen manchas locales en la manta, puedes quitarlas de manera suave, como usando un paño húmedo y un detergente suave diseñado para lana. Enjuague bien y deje que la manta se seque bien.
Guárdela adecuadamente: al igual que con las mantas de lana en general, las mantas de lana acolchadas deben guardarse en un área seca y bien ventilada para minimizar el riesgo de humedad, moho u olor. Guárdalos en un lugar limpio y seco, idealmente en una bolsa textil.
Agítalos periódicamente. Mejor después de cada sueño.
Siguiendo estos sencillos consejos, podrás asegurarte de que tu edredón te durará mucho tiempo.
